Pequeña ingenua,
hija de la savia
fruto de las calles sucias y del carbón,
ignorante de su labor de costura
sigue tu aura y se esconde
cuando el sol transforma el dolor
y aclama mis besos.
Y me la regalas,
y me regalas a tu sombra bajo el cielo tendida
para sentirte completo,
cuerpo y sombra y caricia,
beso
beso.
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4 comentarios:
...
Perdone que no le comente.
Quiero hacerlo.
Pero no tengo tiempo.
Ay, Srta. Nüsh,
Me enternece mucho su comentario.
Siéntase libre de decir cómo, cuándo y lo que le venga en gana. Por norma, siempre; en particular en ésta, mi casa.
Y más Usted, Poeta.
esta poeta se me esta haciendo incansable....insaciable de dulzura.me gusta
bruji,
Ay, a veces te vuelves una romántica del copón... y eso a mí también me gusta
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