jueves, 8 de marzo de 2012

Snakeskin

Loredhi serpiente muda la piel mientras con el pie derecho combina los pedales del acelerador y el freno alternativamente. Loredhi serpiente cruza un universo de disparos en la frente antes de llegar a la otra parte de la ciudad. Colores intermitentes de semáforo, un túnel en ambar, hormigueros.

Fumar más de lo normal, estar escuchando horas seguidas emisoras de radio fórmula, vueltas y más vueltas para aparcar un coche con el airbag estropado y el cenicero lleno, y una vez estacionado a Loredhi le entra la congoja. Ahí es donde nota la piel por la espalda, rasposa, separándose a tiras. Alternar las gafas de sol con las normales, meter las manos en el bolso, morderse los labios y un sinfín de tics más antes de cerrar el coche, y comenzar a caminar notando en los bolsillos cómo existe un hueco entre su color y lo que hay dentro, una capa de azul marino pegajosa que le estira a momentos. Y menos mal y luce el sol.

2 comentarios:

C. Martín dijo...

Es obligatorio mudar la piel cada primavera, desembarácese de lo que sobra; a veces llevamos demasiadas cosas encima. Ligera, H---RO, ligera.

Nicofilms dijo...

Os quitan el bolso (de "crocodilo") y...

XDDDD