caen soldados todas las noches
y trituran con sus nalgas las fosas sin archivos.
domingo, 30 de noviembre de 2008
Introspección de hambruna
jueves, 13 de noviembre de 2008
Primer piso
anestesiado por el sol,
primer piso y la cortina de la ventana de Claraboya
sacude imágenes
de manteles y de piernas y de sangres en las duchas.
Claraboya se levanta primer piso
de la mesa con las migas en la boca,
pastillero que camina
dos tenazas se le ocurre una locura.
Claraboya muerde pieles que le sobran de una mano,
y de mentiras se muere,
y de mentiras resucita,
y se manda a la mierda otra vez
a otra cosa mariposa esto aburre.
Claraboya mete la armadura
primer piso en lavadora,
late el suelo y son dos chicles
restringida la dieta carnívora del aspirador.
Muñones en las cuerdas saludan primer piso
y esos brazos son roídos por las ratas,
y sobre la cómoda,
unas lentes radiofónicas trituran la medalla de bronce
a mejor corte de pastel,
felicidades Claraboya,
falta el gato que murió hace demasiado.
sábado, 8 de noviembre de 2008
Esquizofrenia lingual
Esquizofrenia y noche,
Luz semimuerta,
Amanece una mano llena de palabras
martes, 4 de noviembre de 2008
A propósito de identidades
A Loredhi hoy alguien le ha llamado Fernando. A Loredhi durante toda la tarde la idea he ha divertido. Le ha divertido pensar que quizá ella sea un tal Fernando que teclea desde su sofá el pasword de Loredhi, y se inventa a una mujer de voz ronca y pelo a lo chico que odia odiar socializarse. Quizá Fernando sea uno de los que pasea a los locos por la noches y quizá sus zapatillas de andar por la casa sean un número más, fijo que nunca ha estado en la montaña y por eso recrea a cada tanto tiempo las pisadas de unas zapatillas verdes sobre la tierra...
sábado, 1 de noviembre de 2008
Es la noche
La noche es el lunar gris que alberga tu espalda,
es la última calada en el rincón del moribundo,
la textura de un alfiler perdido
entre las vetas del mármol.
La noche es el amago de la saliva,
manida gota de lluvia tras los cristales,
el terror diminuto sobre la almohada
de incienso metalizado en bruma,
es la punta del puñal del asesino que te aguarda tras el hombro.
La noche es el gemido de una cisterna a deshoras,
el sangrado de una virgen,
el oficio cuentagotas de un grifo impertinente
es la noche una tísica errata al pie de un sueño.
lunes, 20 de octubre de 2008
Loredhi viaja
El mundo está invadido por caricaturas color carne que golpean las pupilas, Loredhi se detiene frente al monumento clavando sus zapatillas verdes sobre el techo del subsuelo que recorre el otro tren lleno de ratas... Hay ratas en Berlín, y Loredhi se sorprende mirando fijamente a una a los ojos y recomponiendo el atlas de desguaces que han recorrido sus huellas dactilares.
Por la tarde, camina Loredhi por la alfombra crujiente y seca, y al fondo un discurso, camina Loredhi contándose las pisadas y se mete las manos en los bolsillos, otra vez, y las uñas tan mordidas, otra vez... Reconoce en el suelo, en un pedazo de espejo, el ojo castaño de un habitante más del circo de saltimbanquis, de chimpancés moribundos encerrados en las jaulas de metal y mierda… y al fondo el discurso lamentable del feriante repartiendo números para la tómbola…. Le ha tocado un televisor…. y Loredhi imagina al ganador, un hombre una mujer cualquiera atornillando sus nalgas a la tapicería de un sofá… Le ha tocado una moto acuática…. y Loredhi imagina a un hombre a una mujer, cualquiera, chapoteando en los ojos de una enorme ballena, mamífera fuera de fecha…
lunes, 29 de septiembre de 2008
Tormenta en sábana
olas blancas se han llevado la carne
y dos vientres hambrientos muerden el colchón…
Hoy la bandera roja
anunció tormenta,
las sábanas desvistieron su función arropadora
llenando de sal
unos ojos insomnes
que sin lágrimas
lloran…
calumnian
contra el temporal que se está llevando sus barcas,
blancas barcas sin velas
asistiendo al último naufragio de la madrugada…
Son las cinco,
ruedas de coches pisan las olas,
resuena la angustia
y los párpados antes de caer
miran,
miran al centro de la cama…
se resquebraja...
dos vientres hambrientos muerden el colchón.