jueves, 22 de marzo de 2007

Mi primer cuento

Este cuento se lo dedico hoy con toda mi alma a un buen amigo.

Este cuento es el primero que yo escribí, y, aunque así sin corregir por mano adulta peca de infantil, en el fondo quiere ser un canto a la libertad, a esa libertad individual que encierra la belleza de las personas, y que, con esa tendencia humana a intentar poseer, nosotros mismos marchitamos sin darnos cuenta.

EL HOMBRE QUE CORTABA FLORES DE LA LUNA

La Luna, esa bola que cuelga luminosa por las noches, unas veces con la cara redonda, otras sonriente, es la dueña de los sueños y de todo lo que crece.

Enrico lo sabía, y por eso todos los días, desde que era muy pequeño, al acostarse, viajaba a la Luna para ver allí todo lo que en ella crecía, que eran flores, muchas flores de todos los tamaños, flores de todos los colores…

Una noche, Enrico, cansado de que su sueño de ver esos jardines se desvaneciera cada mañana al despertar, decidió llevarse unas tijeras en uno de sus viajes lunares para así tener algunas flores que le alegraran el resto del día hasta que la noche volviera de nuevo.

Aquella noche quedó más fascinado que nunca por el maravilloso jardín lunar; las flores parecían más grandes que otras veces, olían a vida y le miraban resplandecientes con sus colores brillantes, las había rojas, naranjas, amarillas….A él le gustaban mucho y las deseaba con toda el alma. Sacó las tijeras y cortó varias de ellas, las que más bonitas le parecieron.

A la mañana siguiente las flores estaban en su habitación, preciosas, y Enrico al mirarlas se sintió feliz.

Así sucesivamente, noche tras noche, Enrico fue cortando en cada viaje alguna flor, sustituyendo así las que se marchitaban, o tan solo haciendo más grande el jardín en que se estaba convirtiendo su hogar.

Al cabo de los años, una noche como otra cualquiera Enrico volvió a la Luna, con sus tijeras. Estaba gris, estaba de color gris la Luna, ya no brillaba, ya no lucía el arco iris que tanto le había fascinado, ya no olía a vida, a cosas que crecen, estaba…como muerta.

Las plantas habían desaparecido en su gran mayoría, y las pocas que quedaban languidecían entre las piedras o los troncos viejos con sus colores mates.

Enrico se asustó mucho; quiso saber qué le había ocurrido a su querida amiga Luna, que era la dueña de los sueños y de todo lo que crece. Le preguntó, le preguntó si había pasado por allí un ejército de personas malvadas o si alguien con mal corazón se había propuesto destruirla, le preguntó insistentemente qué era lo que había ocurrido.

La Luna, muy triste, con la mirada oscura y profunda le contestó que no, que no había pasado ningún ejército, que ese mal no se lo había provocado alguien con feo corazón. Le contestó con gran pesar que su extraña enfermedad se debía a que una persona a la que ella quería y que creía quererla a ella, había intentado hacerse dueña de lo sueños, y por lo tanto dueño suyo, que esa persona había olvidado que la única manera de conseguir un sueño es viviéndolo, involucrándose en él, impregnándose de su magia, pero nunca intentando apoderarse y queriendo convertirlo en realidad. Que esa persona para ella tan querida le había ido cortando noche tras noche, con cariño incluso, su ser más profundo, sus flores, y que de esta manera la había hecho real y por lo tanto como sueño desaparecía.

Adiós Enrico, amigo, le dijo, aprende esto para siempre, nunca te intentes apoderar de aquello que quieres, que te fascina, únicamente disfrútalo como es, involúcrate en ello y de esta manera serás feliz.

Enrico, cabizbajo y comprendiendo, dio media vuelta y marchó a su casa. Se durmió.

Muchas noches ha intentado volver a la Luna, alguna lo ha conseguido, pero nunca más se la ha vuelto a encontrar tan resplandeciente como en otros tiempos, con ese jardín mágico del que una vez se enamoró.

11 comentarios:

Stacy Malibú dijo...

Es tierno e inteligente, como uste Sra. Loredhi. Es cierto Sra. nunca se debe uno intentar apropiar ni adueñar de nada ni de nadie, ni siquiera deberiamos ser dueños de nuestros propios sueños para no estropearlos, para no romperlos.
Que "potito" y que "herposo", en serio.

Mari dijo...

Ah, mú bueno, Loredhi... Ya de pequeñita eras tan sensible? Qué cosa, qué buena cosa...

A muchísima gente le toma años darse cuenta de que el apego no es amor sino todo lo contrario. Y vos ya lo sabías desde hace mucho.

A la luna se le fue el color, sí. Pero puede volver a recuperarlo. Vos ya sabés eso, me parece.

Besitos.

Edmundo Mantel Ulloa dijo...

Sra. Loredhi;

Encuentro este cuento de una belleza suprema. De concurso. ¿Cuántos años tenía Usted cuando lo escribió?.

Le digo que ese toque "infantil" le queda muy bien al relato. Es una pincelada de infantilidad madura que le confiere mucha vida.

Le doy las gracias... y tal y tal y tal... por haber compartido este su cuento, con todo el valor que implica el ser su "primer cuento", con estos pirados que nos honramos con visitar su blog.

Ahora le queda a Usted aplicarse el cuento: viva sus sueños, Sra. Loredhi, involúcrese en ellos, imprégnese de su magia... Tiene usted materia, capacidad y VIDA para ello.

Mire, como me ha gustado tanto su cuento y como hoy me he levantado un poco gilipollas, además del saludo habitual, me permitiré mandarle un respetuoso abrazo. Si le molesta o no le gusta, me lo manda por correo ordinario (correo ordinario es aquel en el que se emplean palabras malsonantes, tales como coño, carajo, mierda y similares). Y si le gusta, pues se lo queda.

Perfectos Saludos y un Respetuoso Abrazo.

bruji dijo...

yo tambien estoy encantada con su cuento y soy de las que intento no dejar de ser "algo niña" nunca, forofa de la luna( y tambien de la luna del otro del hierro...
fenomeno tambien, una imagen vale mas que cien palabras..., sin menospreciar las aquí presentes y las que faltan por llegar...espero sigan creciendo como flores aunque en algun momento pensemos que son cactus....ese es el pinchacillo que en ciertos momentos todos necesitamos para llegar a ver lo fuertes que somos, el cactus tambien es bello.como resiste y todo lo que aguanta!!!quiero ser cactus y pinchar a mas de uno.te dejo la oratoria para ti perla del desierto, felicidades por esos pensamientos a grandes voces,por cierto sino quieres esos abracitos al viento que lleguen hacia la avenida un abrazo siempre es buen hallado y regalarlos imprescindible.besos, abrazos y mas sonriures.

Loredhi dijo...

Querida Stacy,

Gracias por tus halagos. A fin de mes te pagaré en secreto...

La filosofía del cuento está clara, como clara es también la debilidad del ser humano, de ahí que sin quererlo algunas veces todos seamos algo Enricos. La lucha está en conseguir que sean las menos.

Mari,

No era tan pequeñita, lo que sí era tremendamente ingenua. Todavía hoy peco de ello. Pero es un defecto de fábrica y lo llevo como puedo. Para mí amar es simplemente dar. Aunque también por eso me va como me va. Lo que le digo, lo llevo como puedo: la ingenuidad, el amar, el dar.

Sé que la luna puede recuperar el color, sólo es cuestión de saber esperar. Me parece a mí que usted también es algo bruji...

Sr. Mantel,

¿Habrá cosa más bonita que leer un comentario como el suyo, hoy, de buena mañana?

La edad, con su permiso, me la reservo. Y tal y tal y tal...

Ustedes los pirados son los que me honran a mí visitando mi blog, ustedes los pirados merecen bastantes cosas buenas.

Intentaré aplicarme el cuento.

Me quedé ya esta mañana con su respetuoso abrazo sin titubear. Gracias.

Bruji,

Lo de niña es fundamental y la teoría del cactus interesante...

Respecto al Respetuoso Abrazo del Sr. Mantel, siento comunicarte que me lo quedé entero de buena mañanita. Así que, o se lo pides directamente, o te curras un primer cuento.

Camelia dijo...

Te lo digo muy en serio, leyendo tu cuento esta noche he aprendido una valiosa lección, que pienso poner en práctica. Muy bien redactado (te preguntaría detalles, tu edad cuando lo escribiste, pero supongo que es parte del misterio). Me recuerda a una frase de Coleridge.

Mari dijo...

Leíste "Mujeres que bailan con lobos"? Es buen libro.

No es útil ser ingenua (ya lo sabés, y yo también) sé inocente!

Besos inocentes para una inocente Loredhi
=)

Loredhi dijo...

Camelia,

La lección es buena pero no es fácil llevarla siempre adelante, cuesta mucho esfuerzo, pero vaya si compensa. O eso imagino al menos.

Recuerdas lo de: si amas algo déjalo libre... pues viene a ser lo mismo, o eso al menos yo creo.

Me gustaría saber esa frase que dices.

Sr. Mari,

No he leído ese libro. Lo buscaré en breve. Y le diré.

Lo de inocente me suena... vaya vaya con la bruji de la Sra. Mari...

Evita dijo...

Ayer limpié una habitación de la que salieron fotos de escaladas, cartas, una entrada de cine, una piedra que robé, años de VIDA... en un papel con un gran manchurrón de algo que no quiero saber qué es una provocación en infantil caligrafia de Julio del 87, alguien invitaba a mezclar olores, caricias, miradas y temblores para inventar un color, me parece una buena manera para intentar curar a la luna, que no me parece justo que para que nosotros aprendamos la lección, ella quede marchita.

Loredhi dijo...

Evita,

Me gustó eso de mezclar olores, caricias, miradas y temblores para inventar un color. Muy bueno.

Cuando lo consiga lo contaré el mundo.

Loredhi dijo...

Quería decir que lo contaré al mundo.

No sé qué me pasa últimamente que se me traba la tecla... estoy refatal