domingo, 15 de abril de 2007

Águeda

Lleva 87 años y 105 días escalando aquella montaña.

Dicen que se llama Águeda y que fue la hermana menor de una familia de once hijos, que vivía en una cabaña por los arrabales del pueblo. Eso cuentan los pocos que todavía pueden hacerlo, que son bien pocos, quizá ya hoy ninguno. Porque la tal Águeda, de haber sido todo esto cierto, tendría hoy más de cien años.

Cuentan que siempre fue una niña rara, oscura, tímida y pocas veces encontradiza. Que no caminó con niños ni con niñas. Que pasaba las horas perdidas del día cazando perdices y degollándolas en un descampado que todavía existe, desde donde se ve la montaña. Siempre fue rara. Ni hembra ni varón. Rara. Y enfermizamente triste.

Vestía con prendas holgadas y se recogía las faldas en los tiempos de calor. Se hacía sombreros de paja. Nadie los llevaba. Y los niños del pueblo, que estaban acostumbrados a su figura, cuando la veían aparecer por la cuesta de la vereda se le acercaban y revoloteaban gritando y riendo, haciendo unos burlescos corrillos que a ella parecía no importar; al final los espantaba. A los niños. A los pájaros.

Cuentan que fue una mañana de julio cuando Águeda desapareció del pueblo. Tendría unos veintitantos años y ya aparentaba ser una anciana. Delgada, oscura y fibrosa, y de andar partido. Con sus ropas, con sus mallas recogidas entre las piernas de bambú seco. Cuentan que en las últimas semanas dejaba por las noches los plumajes de las perdices degolladas esparcidas por la plaza de la iglesia. Plumas servidas entre tierra y sangre quedaban a la espera de la mañana. Cuentan que el alba que no despertó de plumas encarnadas, fue lo último que pisó Águeda de aquella tierra...

Y allí está, ahí la encuentras, lleva 87 años y 105 días escalando aquella montaña.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

www.lost.eu/3c02a :)

Loredhi dijo...

Joer, anónimo, qué susto me das con ese mensaje en clave, ¿no serás el espíritu de Águeda que me envía un mensaje cifrado?

Evita dijo...

A-gue-da-ha-si-do-in-cor-po-ra-da-a-na-ve-no-dri-za.
Para una tipa de estas me invento yo un corazón rapidito, esta noche me hago uno nuevo, me mola como suenan los pasos de la doña en las piedras de la montaña, buen latido! además necesito más corazones, que ahora mismo muero en amaneceres.

Titi, tú tienes un problema con las aves!

Edmundo Mantel Ulloa dijo...

Sra. Loredhi;

Un buen amigo mío también se dedica a desplumar perdices, pero me temo que de una forma menos romántica y poética que su viejecita Águeda.

Si yo escalo una montaña y me encuentro a una mujer que ni es hembra ni varón, con 87 años y 105 días, joder, es que me cago del miedo, Señora.

En mi pueblo lo más raro que hay es un tipo que dice: "Eso si no le encontramos ninguna otra mierda, al jodido". Yo no lo entiendo, pero me da un miedo...

Perfectos Saludos.

Evita dijo...

Señor Mantel,
Qué placer leerle de vuelta; Me pareció verlo a usted, o quizá fue la sombra de sus orejas de gentil asno en la cola de recoger casco y demás protecciones para ponerse uno el cartel de "Cerrado por reformas"; en cualquier caso sea una visita o un regreso, encantada.
Besos afules para usted.

Loredhi dijo...

Evita,

Debo reconocerte que yo también pensé al terminar el relato que lo mío con las aves no es muy normal. Me lo haré ver, amiga, por un especialista en pájaros (muertos).

Ay, Sr. Mantel,

¡Qué susto Usted también! ¿es el Sr. Mantel o su espíritu que se ha aparecido?

Es que el espíritu de doña Águeda también se me apareció una líneas más arriba, aunque de una forma menos cortés que el suyo, todo hay que decirlo.

Sea espíritu o no, le digo Sr. Mantel que la tal Águeda lo que lleva es todo ese tiempo escalando, es decir, le suma los veintitantos a los que empezó, a los 87 años y 105 días. Razón de más para que a Usted le dé un pasmo si la encuentra por el monte. No olvide hacerle una foto en ese caso. La pondré en lugar de honor del blog.

Yo no veo tan rara la frase de ese señor de su pueblo. Hay veces que la frase de un loco tiene más sentido que la frase de un cuerdo...

¿cuerdo?
¿qué es eso?
(no vale decir el novio de una cuerda)

Evita de nuevo,

Me tranquiliza saber de tu tecla que lo de Mantel no ha sido una aparición, sino que es de carne y huesos y orejas y hocico.

Edmundo Mantel Ulloa dijo...

Sra. Evita;

En breve devolveré casco y protecciones. La misión de tales elementos está por concluir. Después de las reformas, todo ha quedado igual.

Pero parece más nuevo.

Sra. Loredhi;

No dude de que le regalaré la foto de ese o asimilable ectoplasma.


Perfectos Saludos.

bruji dijo...

bueníiiiiisimo evita me lo has quitado y luego a mi por solo barrer 4 miguitas de na me cuelgan el san-benito??
yo soc donante y como el mio derrocha amor podeis disponer de un troset que salen 15 o 20...o mas.
loredon ave que vuela a la cazuela!!! horror mi periquillo está en peligro dentro de tu blogi me salgo a respirar.

Loredhi dijo...

Sr. Mantel,

He comprado un marco de fotos en tonos maderas nobles y muy muy viejas para cuando me llegue la imagen esperada pacientemente. "Águeda en el precipicio de la montaña de mantel", la titularemos.

Bruji,

El san-benito te lo colgaste tú sola, que tengo pruebas. Lo de tus múltiples corazones resalta a la letra.

¡Loredon ave que vuela a la cazuela!

Estás chalada.

Pero mola.

P.D. Me voy a adiestrar a mis instintos.