martes, 5 de mayo de 2009

De noches y miedos

Sí, no hay nadie, al menos desde mi balcón parece que no hay nadie… los motores son ficción, y yo con la maldita manía esquizofrénica de no acostarme hasta las veintiséis…

No hay nadie, aquí yo con el tac tic de una teclas compañeras de desidias, de laboriosos entresijos para no llegar a nada…

Las plantas están muertas, la televisión está muerta, mi imaginación está muerta… sólo resiste el cuerpo, que acude infatigable a la llamada de los murciélagos, seres ciegos que chupan la sangre del que está solo, e incierto.

Mi hermano me va a pintar un cuadro y me pregunta por mis colores preferidos, yo pienso en que ahora me da miedo coger a un bebé y que cuántas cosas han cambiado desde entonces, después pienso en volar en avión y el miedo que me sigue dando, en que no tengo una libretita para escribir, en que hoy tengo la cara de la mala leche y no me gusto, y después, para relajarme pienso en mis colores preferidos, y son tres, azul, rojo y verde, pienso en mis zapatillas… pero hay uno más, hay un cuarto color que no estaba, el naranja, y entra entonces el miedo a romper el círculo de las equivalencias…

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