sábado, 27 de enero de 2007

Cuento

Ante este regalo de mi pequeña de siete años tenía dos opciones: desmayarme o compartirlo. He optado por lo segundo. Aquí os lo trascribo tal cual, espero que lo disfrutéis.

El ruiseñor de la china

En un bosque de la china vivía un ruiseñor que conoció a un emperador y se hicieron muy amigos y un día el emperador quiso ir a visitarlo.

El ruiseñor oyó al emperador llamarlo y cantó para que el emperador le encuentre.

A la emperatriz no le gustaban los ruiseñores y decidió entretener al emperador para que dejara de vivir con su ruiseñor. La emperatriz lo consiguió haciéndole su comida favorita cada día. Entonces el ruiseñor decidió mudarse a otro bosque en Australia. Cuando se acabaron los ingredientes el emperador enfermó de dolor. El ruiseñor se enteró y fue corriendo al bosque a por los ingredientes para la medicina. Fue a la ventana del emperador y le curó perfectamente. El ruiseñor y el emperador vivieron felices para siempre. ¡A! y la emperatriz se murió de la rabia.


(dibujo)

2 comentarios:

ahhh dijo...

¿de veras que lo escribió ella?

Bravo!

¿De quién habrá sacado esa habilidad para escribir, je,je?

(Creo que lo sé; de una madre orgullosa, seguro)

Mari dijo...

Ay, qué chuchi la nena! Qué divina sensibilidad! Sí, es cierto, es sensible como vos.

Acá te dejo en mi nick el blog en que hace poquito publiqué un cuento de mi nena, que ya tiene diez años.