sábado, 6 de enero de 2007

Tren

(fragmento)

Y todavía hoy, cuando esa música resuena en tu memoria, detienes tu vida, y la congoja te aprieta la garganta, y te llena de vidrios los ojos, de vidrios que te duelen por no poder verla. Y deseas con toda tu alma volver a su piel de seda, volver a navegar con su vela, volver a tocarla...., hoy que ya no está.

Y piensas que todo lo anterior a ella no existió nunca, que tu verdadera vida empezó un día, aquel día, con un puente, un tren que pasa, un cruce de almas y ojos de huir, que todo empezó con ella.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Y es que todo empezó realmente con ella, en un tren...

Evita dijo...

Me encantan los trenes anónimos, de los que solo se puede oir su vapor y no tienen ningún destino, porque son viajes sin estacion de partida y te regalagan viajes infinitos.

Loredhi dijo...

A mi también me gustan mucho los trenes anónimos, pero con lo de vapor te has pasado. Me confirma tu antigüedad

Rosa Llovizna dijo...

Apego.

=)