lunes, 1 de enero de 2007

Igual

¿De dónde sale esa euforia común que riega una noche extraña que no deja de ser una más?, ¿quién nos creemos que somos al vibrar agitadamente juntos y besarnos como si nunca antes lo hubiéramos hecho?... Encuentro algo extraño en las risas compartidas en estas fechas señaladas, aun participando de ello. Anoche, sin embargo, nada más tomar las campanadas, nada más tocar las uvas, después de haber hecho una foto a los personajes en pleno atracón masivo de fruto de vid, después de haber perdido la cuenta una vez más, desaparecí tras una sombra y, abriendo el balcón, me encendí un cigarro como si fuera el primero del año, aspiré, y miré a la calle.

Todo sigue igual.

2 comentarios:

Evita dijo...

Menos mal que todo sigue igual, imagina que al son de las doce campanadas y a modo de anti siete trompetas del apocalipsis, todo cambiara y todos los sueños se cumplieran o peor, de verdad se hicieran realidad todos los deseos hacia nuestros semejantes, los deseos ocultos, los que disfrazamos de paz y amor; el resultado seria que la esperanza y los motivos que nos levantan y tumban cada dia serian =0.

Loredhi dijo...

Ay, Evita, me vuelves disfrazada de mala malísima....¿tú crees?...esos deseos ocultos tuyos me dan miedo ja,ja..sí, vale, mejor que todo siga igual, por lo menos en tu caso. Mua.

Pensándolo bien, en cualquier caso, porque si todos los deseos se cumplieran esa noche, nadie amanecería en su lugar...