lunes, 15 de enero de 2007

Una maravilla

La voz velada
Juan Ramón Jiménez

Mi vida es cual un roce de sedas que cantaran
como pájaros tristes de pálidos colores....;
cuando sale la luna, los pájaros se duermen
y sólo queda la memoria de las voces.

Una memoria desteñida y deshojada
lo mismo que una de esas estampas interiores,
que tienen frondas malvas en sonrosados cielos
y ríos amarillos y nubes tornasoles...

Mi vida canta igual que un parque que ha callado,
sin pájaros, entre el encanto de la noche..
¿Los cantos se callaron?- ¡Los cantos no se callan!
Se van... y vuelven, con cadencias de ilusiones.

Y hay ojos que los siguen, como si fueran pájaros
de música, de bruma de música, de flores
de música, que suben al cielo, que retornan,
que llegan a las manos, pero que no se cogen...

...Cuando sale la luna, los pájaros se duermen
y sólo queda la memoria de las voces..,
una memoria desteñida y deshojada
lo mismo que una de esas estampas interiores...

2 comentarios:

Camelia dijo...

Era un verdadero genio! Gracias por el comentario Loredhi.

ahhh dijo...

Gran poeta. No sé si lo viste, pero en mi blog puse un poema suyo que tiene bastante que ver con éste ("canción de invierno"). ¡Qué casualidad!
:-)