viernes, 23 de febrero de 2007

Fuegos

Después de una semana con la inspiración de espaldas, hoy me llueve un regalito de una mujer a la que me une un enorme aprecio y un amor por "eso que hay detrás de las palabras". Cada varios días, o cada semana o cuando ella quiere, me envía un correo de buenos días con un poema de regalo o un relato o simplemente una frase. Ella no es la autora, pero el regalo lo hace con tanto afecto y delicadeza que bien pronto te olvidas de quién escribe el texto. Te llega el mensaje de ella, sin más.

Hoy me ha hablado de los fuegos, de la individualidad de cada alma, que es como un fuego encendido sólo y único entre la multitud. Entre la multitud de "fueguitos" que somos. Hoy me ha hecho pensar en lo diferentes que somos de mucha gente que está a nuestro lado y en lo cercanos que nos podemos sentir entre fuegos-almas que hablan el mismo idioma, aunque estén lejos. Y es que es verdad, donde hay llama todo cabe, donde se extingue algo grande se pierde.

Os dejo con el relato. Es de E. Galeano y se titula El Mundo:

Un hombre del pueblo de Negua, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
-El mundo es eso -reveló-. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

8 comentarios:

Stacy Malibú dijo...

Me gustaria poder ver el fuego de las personas como las vio el afortunado, pero no desde el cielo. Mirar a alguien por la calle, en el trabajo...y poder ver inmediatamente como es por dentro alguien, que no te pudieran engañar con apariencias,miradas o palabras, porque simplemente ves lo que hay y no lo que te quieren dejar ver.

Aunque si pudiera elegir escogeria otra metafora, recuerda que soy de plastico y el fuego me da miedito.

Besos desde mi reino de plástico.

Edmundo Mantel dijo...

Sra. Loredhi;

Mire qué casualidad, que yo también tengo la inspiración de espaldas. Hace unos días tenía en la cabeza un montón de frases agolpadas pidiendo paso para que las escupiera. Y de pronto, ¡plof!. Todas han desaparecido.

No sé que hacer. Yo no tengo esa capacidad para subir a una montaña, mirar hacia abajo y ver fueguitos que se visten para ir al trabajo, fueguitos que hacen la comida, fueguitos que se acuestan juntos, fueguitos que se riñen, fueguitos que juegan, pintan, cantan o bailan. Soy tan simplón que si subo a la montaña me daría por mirar hacia arriba.

De momento me quedaré por aquí, esperando a que la inspiración se dé la vuelta.

Perfectos Saludos.

Loredhi dijo...

Tanto Sra. Stacy como Sr. Mantel,

Leo que no están muy imaginativos hoy ¿eh?... Algo terrenalitos los veo...

Stacy, tú que si te crees que los fueguitos queman de verdad... ay.

Sr. Mantel, usted que se imagina a los fueguitos con corbata y maletín...ay también.

ahhh dijo...

HUELLAS

Una pareja venía caminando por la sabana, en el oriente del África, mientras nacía la estación de las lluvias. Aquella mujer y aquel hombre todavía se parecían bastante a los monos, la verdad sea dicha, aunque ya estaban erguidos y no tenían rabo.

Un volcán cercano, ahora llamado Sadiman, estaba echando cenizas por la boca. El cenizal guardó los pasos de la pareja, desde aquel tiempo, a través de todos los tiempos. Bajo el manto gris han quedado, intactas, las huellas. Y esos pies nos dicen, ahora, que aquella Eva y aquel Adán venían caminando juntos, cuando a cierta altura ella se detuvo, se desvió y caminó unos pasos por su cuenta. Después, volvió al camino compartido.

Las huellas humanas más antiguas han dejado la marca de una duda.

Algunos añitos han pasado. La duda sigue."

Bocas del Tiempo, Eduardo Galeano


P.D.

Hay que hacer todo lo posible para que esos fueguitos no se extingan y acabemos convertidos en un frío montón de grises cenizas.

David del Hierro dijo...

hermana de fueguecete cálido y acogedor

David del Hierro dijo...

hermana de fuego constante y cañero

Edmundo Mantel dijo...

Los fuegos con corbata y maletín me dan pena.

Perfectos Saludos.

Loredhi dijo...

Ahhh, la duda es una pieza clave de la vida. Gracias por mostrarnos este relato, no lo conocía.

Deivid, eres cantidad de gracioso con tus comentarios. Siempre me dan como risa

Sr. Mantel, sinceramente yo pienso que esos fueguitos que a usted le dan pena, están apagados.