viernes, 2 de febrero de 2007

Mi eucalipto (menos una persona)

En esta fotografía falta una persona.
Una tarde de verano, paseando por mi universo real y noreal vi esta misma imagen que hoy os muestro, la misma más una persona. Una mujer muy mayor, vestida de oscuro, se encontraba sola sentada en la esquina última de la acera, allí donde el tronco del árbol termina, mirando hacia el frente. Sólo hacia eso, mirar hacia el frente, navegaba por encima de las nubes. Era delgada, alta, y su espalda estaba algo encorvada. Me quedé observándola de lejos. Parecía yo de mayor. Esa forma de mirar a ninguna parte, esa forma de abstraerse de la realidad hasta casi convertirse en nada, esa forma de desaparecer dejando un cuerpo en algún lugar, me resultaba demasiado familiar. Tanto que adiviné que no miraba nada más que a sus sueños, silueta mágica viajando inmóvil debajo de mi eucalipto. Quedé observándola desde donde días después tomé la foto, y me dio la sensación de estar asomada a un túnel del tiempo en el que me reflejaba. Tan solitaria, tan encorvada, tan soñadora, tan transparente pero tan visible al mismo tiempo.

De pronto algo hizo que la mujer volviera, un ruido quizá, una idea, la sacó de su mundo y como sobresaltada miró a su alrededor, con ojos de náufraga que amanece. Vuelta al mundo real al salir de la burbuja, vuelta de un viaje más a todas y a ninguna parte. Miró su reloj con calma, volvió a buscar su nube apenas unos segundos, y se levantó. Estiró su espalda, y un escalofrío me recorrió el cuerpo al verla levantar con ese ademán despistado, algo torpe, y familiar. Creo que el tiempo me regaló ese día un trocito de mí de vieja.

4 comentarios:

Camelia dijo...

Un verdadero viaje en el tiempo. Realismo mágico, no hay duda :)

Gemelo dijo...

Realismo mágico

Gemelo dijo...

aquí empecé a caminar

ahhh dijo...

Quizá esa mujer te vió a tí, de lejos, y le vino de pronto un torrente de imágenes de cuando era joven...